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15Feb 2018

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El consentimiento informado

Actualidad, Consentimiento Informado by FranciscoMadrid

 

La mayoría de las reclamaciones por daños sanitarios son debidos a vicios producidos en el consentimiento informado, por falta de información o por algún defecto de forma en los documentos. La gran mayoría de las sentencias, sobre ese tema, muestran que el consentimiento informado debe ser un documento personalizado a cada paciente y de carácter obligatorio.

 

El consentimiento informado

El consentimiento informado se ha convertido en un derecho obligatorio para el paciente y una obligación por parte del médico, ya que estos documentos han supuesto un cambio en la forma de enfrentarse a las reclamaciones judiciales por negligencias médicas.

Hoy en día, toda actuación sanitaria que requiera de un tratamiento o intervención quirúrgica exigirá el consentimiento por parte del paciente. Después de informar adecuadamente al paciente de forma oral, éste deberá firmar el consentimiento informado por escrito, una vez que haya valorado y decidido personalmente las consecuencias que pueden acaecer debido a ese tratamiento o intervención.

Condena por falta de consentimiento informado

Un ejemplo claro que podemos ver de falta de consentimiento informado sería la condena a una doctora gastroenteróloga, por parte de la Cámara Civil y Comercial de Necochea (Argentina), por no haber ofrecido a una paciente (la demandante) la información adecuada sobre los riesgos que podía correr durante la intervención quirúrgica a la que iba a ser sometida, con la consecuente falta de consentimiento y aceptación de esta paciente.

Hechos:

Una mujer fue sometida, en 2004, a una colonoscopia programada con el objetivo de descartar una lesión tumoral. Durante el procedimiento, se produjo una perforación del colon, por lo que la paciente fue sometida a una cirugía de urgencia para repararlo. La angustia experimentada por la situación que había vivido llevó a la paciente a demandar al médico por daños y perjuicios, alegando la falta de información sobre los riesgos que conllevaba tal intervención.

Sentencia de primera instancia:

El Juez rechazó la demanda basándose en la opinión de los peritos y en el testimonio de la doctora. La profesional alegó haber explicado correctamente, de forma verbal, en qué consistía tal intervención y sus riesgos y complicaciones, pese a no existir ninguna prueba escrita de esta afirmación. Los peritos del caso alegaron que la perforación que sufrió, la paciente, en el colon durante su intervención era un riesgo previsible en estos procedimientos y que muchas veces podía llegar a ser hasta inevitable.

Apelación:

La paciente, tras la sentencia de primera instancia no favorable, apeló alegando que no constaba en la historia clínica ningún tipo de explicación sobre los riesgos que podía sufrir durante su intervención, incumpliendo la profesional su deber de información.

Sentencia de la Cámara:

Los argumentos dados por la Cámara para revocar la sentencia y condenar a la doctora fueron:

 – Mala praxis tanto por la negligencia durante la intervención quirúrgica como por la falta de información a la paciente y por consecuente, la falta de consentimiento informado.

 – Obligación de prestar asistencia médica adecuada y deber de información.

 – Falta de información suficiente respecto a la posibilidad de que la intervención quirúrgica no diera el resultado esperado.

 – Falta de un documento firmado por la paciente en el que se le comuniquen los riesgos probables de la operación.

 – El consentimiento del paciente debe quedar plasmado con claridad, ya que la falta de él puede considerarse como silencio.

Fallo: 

La Cámara interpuso una indemnización a la profesional por daño moral y por el lucro cesante que se produjo por su actuación.

Omisión o defecto en el consentimiento informado

La falta o ausencia del consentimiento informado implica una vulneración de los derechos del paciente y por lo tanto un funcionamiento anormal por parte del servicio sanitario.

Un defecto en el consentimiento informado puede considerarse como la producción de un daño moral en el paciente, distinto al daño corporal pero igualmente indemnizable aunque no llegue a producirse un resultado lesivo físico en el paciente.

En resumen

Se entenderá, de este modo, el consentimiento informado como la conformidad expresa por parte del paciente, en plenos derechos de sus facultades, o por el responsable a su cargo si no los tuviese, ante una intervención, procedimiento o tratamiento invasivo que conlleven riesgos para su salud, tras manifestarle claramente, tanto de forma oral como escrita, toda la información relevante sobre esa actuación.

La omisión o defecto en el consentimiento informado se traducirá como la falta de advertencias, por parte del responsable sanitario, de los riesgos derivados de ciertas actuaciones médicas, por la que se priva al paciente de decidir sobre su intervención y permitirle rechazarla y optar a otras alternativas médicas.

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